lunes, 22 de septiembre de 2014

El Arte del Manejo


Blindado o no, el automóvil es la mejor protección contra los delincuentes, pero paradójicamente  también representa el mayor riesgo. La condición perfecta para el crimen es un auto que no esté en movimiento y con al menos una persona a bordo (o a un lado y con las llaves).

Esto es precisamente lo que los delincuentes buscan para poder cometer de un asalto, el robo del auto, un secuestro y hasta un homicidio. No obstante, si el conductor sabe utilizar correctamente su vehículo podrá revertir los riesgos y utilizarlo como su mejor defensa para evadir el problema, salir de la condición de riesgo, ir a un lugar seguro, protegerse de agresiones e, incluso en casos extremos, para abrir camino, embestir o remolcar.

Por lo anterior es importante observar las siguientes recomendaciones:

  • Procurar abordar y descender del vehículo en espacios cerrados como garajes o cocheras.
    Cuando no sea posible, hacerlo lo más cerca de la puerta de su origen o destino.
    Si está en la calle, antes de llegar al auto observar alrededor y asegurarse de que no hay personas extrañas o sospechosas; ya muy cerca del auto, utilizar el control para abrir el seguro de las puertas.
    Estas ya deben estar abiertas cuando se llegue al vehículo.
    Abrir y entrar al auto.
  • Una vez que se haya abordado, cerrar los seguros, colocarse el cinturón de seguridad y poner en movimiento el vehículo.
    Evitar permanecer en él cuando está parado (platicando, hablando por celular, escuchando música, esperando a alguien).
  • No detenerse.
    Los delincuentes saben que para poder amagar a alguien requieren que el vehículo esté estático.
    Si al conductor le piden que se detenga, le arrojan algo, le dan un golpe leve, le dicen que la llanta está baja o le bloquean el camino, no debe detenerse y, mucho menos, bajar del vehículo o abrir la ventanilla.
    Lo mejor es seguir la marcha hasta llegar a un sitio seguro.
  • Si se nota algo sospechoso o extraño, procurar alejarse antes de que se le aborde o amague.
    En un vehículo no protegido se puede actuar y evadir hasta el momento en que se exhiba un arma (momento para rendirse).
    En un vehículo blindado se puede evadir incluso después del intento de amago.
    El objetivo siempre es salir de la situación y alejarse del riesgo incluso si tiene que subir a una banqueta, saltar un camellón, quitar un obstáculo o chocar y apartar un vehículo que atraviesen para emboscarlo.
  • Utilizar los implementos adicionales.
    Si se cuenta con sirena, luces, gas pimienta u otros, se pueden usar para ahuyentar a los agresores mientras se evade.
  • Siempre mantener una distancia prudente con el auto de enfrente, incluso en filas o semáforos, pues esto permite salir de un problema si se presenta.
    Para medir la distancia, en todo momento se debe poder observar las llantas del vehículo que se tiene delante.
  • No llevar artículos visibles sobre los asientos.
    Los vendedores ambulantes, limpiaparabrisas y algunos peatones están buscando víctimas que llevan a la vista un bolso, una computadora, dispositivos móviles.
    Lo mejor es guardarlos en la cajuela, guantera o debajo del asiento del copiloto.
  • No bajar la ventanilla.
    Si alguien quiere decir o preguntar algo, no caer en la trampa.
    Siempre considerar que puede ser un engaño o distractor para amagar.
  • Al entrar o salir se incrementan los riesgos y se debe estar más alerta.
    Si al llegar al destino se nota algo sospechoso es preferible dar la vuelta a la manzana o pedir a una patrulla que identifique a los extraños.
    No detenerse, no bajar del auto y no ingresar al destino si no se tiene la certeza de que el entorno es seguro.
  • Conocer la dinámica del vehículo: mecanismo de frenado, los virajes, la potencia, la suspensión.

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